En estos días aciagos, en que el mundo se debate entre el paro y la banca rota, entre la angustia de perder el trabajo o de poder encontrar uno, muchos de nosotros nos preguntamos que hemos hecho mal.
Analizamos a fondo nuestra vida, buscamos repetidamente donde nos hemos equivocado, qué hemos hecho mal. Cual de las elecciones tomadas fue la errónea. Quizá hacemos esto porque no nos quedan muchas más opciones. Buscamos dentro, lo que creemos que es imposible que venga de fuera, y nos equivocamos, nos equivocamos mucho.
Pensamos que el no tener trabajo, estar en ERE o el haber estado trabajando 40 años, para que ahora no sirva de nada, no puede ser cualpa de nadie, ¡ qué hijo de la grandísima nos iba ha hacer esta putada ¡ Es imposible, no existe nadie tan maquiavelico, ni tan ruín, como para hacernos eso.
Al cabo de un tiempo, personalizamos nuestros males, en tal o cual politico, en tal o cual financiero, ¡él es el culpable¡ Pero nos cae tan lejos, que al poco lo exoneramos de su culpa. También debe de tener “lo suyo”, lo excusamos. Pero seguimos pensando, en el coche, en el autobús, mientras la familia comenta la serie de moda ¿quién es el culpable? ¿cómo lo he podido hacer tan mal? Y esas dudas nos corroen por dentro, nos despiertan a media noche y ya no nos dejan dormir.
Hoy después de leer varios artículos escritos por Arturo Pérez Reverte, he encontrado la solución (creo), él ha dado en el clavo. Son todos estos individuos, juntos o por separado, los que parecen haberse puesto de acuerdo para hundirnos, como un complot. El objetivo: tener ellos el poder (los políticos) y el dinero (los financieros y los políticos). Ellos toman las decisiones y saben que tecla pulsar, no parar fastidiar a nadie. Pobres, tampoco son tan malos, pero si para conseguir, a todo trapo sus objetivos, aunque para ello hay que causar bajas colaterales, como en la guerra. Y esas bajas amigos míos somos nosotros. ¡Que le vamos hacer!
No hace falta pensar más, no nos hemos equivocado, nos es nuestra culpa. O quizá sí, por habernos dejado gobernar por incompetentes, por dejar en sus cargos a los poderosos, por no habernos revelado, por no haber dicho: ¡BASTA!
Gracias a ellos son 4 millones de personas, las que en estos momentos están sin trabajo. Sus corruptelas, sus decisiones o la falta de ellas, nos han llevado a todo esto, ellos son los culpables. Y sí, si que podemos hacer algo, negarles el Pan y la Sal….
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