Recuerdo que a mis 14 años, cuando existían aquello que llamaban aprendices, los mayores del lugar, nos contaban que: había habido un tiempo, en que los trabajadores, tenían derechos, al igual que los empresarios. Que unos y otros podrían reclamar aquello que les parecía más justo, sin imponerlo al otro, a través del dialogo y el acuerdo. En aquellos tiempos trabajamos 60 horas, diez horas todos los días de jueves a sábado. Los que defendían a los empresarios se llamaban Gremios y dialogaban con los que defendían a los trabajadores, que se llamaban sindicatos. Esto sólo podía ocurrir en un estado democrático, que entonces yo, no entendía muy bien que era, acostumbrado, a la figura del dictador y sus secuaces, que eran quienes imponían las normas, sin más, por obligación y sin derecho a protestar.miércoles, 29 de septiembre de 2010
Golpe a la Democracia
Recuerdo que a mis 14 años, cuando existían aquello que llamaban aprendices, los mayores del lugar, nos contaban que: había habido un tiempo, en que los trabajadores, tenían derechos, al igual que los empresarios. Que unos y otros podrían reclamar aquello que les parecía más justo, sin imponerlo al otro, a través del dialogo y el acuerdo. En aquellos tiempos trabajamos 60 horas, diez horas todos los días de jueves a sábado. Los que defendían a los empresarios se llamaban Gremios y dialogaban con los que defendían a los trabajadores, que se llamaban sindicatos. Esto sólo podía ocurrir en un estado democrático, que entonces yo, no entendía muy bien que era, acostumbrado, a la figura del dictador y sus secuaces, que eran quienes imponían las normas, sin más, por obligación y sin derecho a protestar.
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